El examen de miles de fotos de atletas videntes e invidentes mostró que hacían los mismos gestos en idénticas situaciones
Las expresiones faciales de las emociones están configuradas en los genes, son pues innatas, y no consecuencia del aprendizaje cultural, según un estudio que publica hoy la revista Journal of Personality and Social Psychology.
"Dado que los individuos ciegos de nacimiento no pueden haber aprendido los gestos de orgullo o bochorno mirando a otros, sus expresiones de victoria o derrota probablemente sean una propensión biológica innata en los humanos, más que una conducta aprendida", ha señalado Jessica Tracy, de la Universidad de Columbia británica.
Tracy y su colaborador David Matsumoto, de la Universidad estatal de San Francisco (EE UU), ambos profesores de Psicología, compararon las expresiones faciales de yudocas de 23 países con y sin visión de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2004 en más de 4.800 fotografías. Los investigadores encontraron que unos y otros manejaron sus expresiones de emoción de la misma forma de acuerdo con el contexto social.
Por ejemplo, debido al carácter público de la ceremonia de entrega de las medallas olímpicas, el 85% de los ganadores de galardones de plata mostró "sonrisas sociales" durante el acto. Las "sonrisas sociales" usan solamente los músculos de alrededor de la boca, en tanto que la verdadera sonrisa hace que los ojos brillen y se entrecierren, y que los pómulos suban. "Los perdedores estiraron hacia arriba el labio inferior, como si procuraran controlar la emoción en sus rostros, y muchos lograron la sonrisa social", ha indicado Matsumoto.
"Pero los individuos que son ciegos de nacimiento no pueden haber aprendido a controlar sus emociones de manera visual, así que debe haber otro mecanismo", ha añadido. "La correlación estadística entre las expresiones faciales de los individuos que pueden ver y los que son ciegos fue casi perfecta", ha subrayado el investigador. "Esto sugiere que algo que reside en nuestros genes es la fuente de los gestos faciales de emoción". "Quizá nuestras emociones y los sistemas que las regulan son vestigios de nuestros ancestros", ha afirmado Matsumoto.
Fuente: Elpais.com
Hasta la fecha, Sigmund Freud (1856-1939) es el teórico psicodinámico más conocido e influyente. Como vimos en el primer capítulo, Freud creó una perspectiva totalmente nueva sobre el estudio de la conducta humana. .Antes de su época, la psicología se había concentrado en la conciencia, es decir, en los pensamientos y sentimientos de los que estamos al tanto. Sin embargo, Freud resaltó el inconsciente, todas las ideas, pensamientos y sentimientos de los que normalmente no estamos conscientes. Las ideas de Freud forman la base del psicoanálisis, un término que se refiere tanto a su teoría de la personalidad como a la forma de terapia que él desarrolló.
De acuerdo con Freud, la conducta humana se basa en tres tipos de instintos o pulsiones inconscientes. Algunos instintos son agresivos y destructivos. Otros, como el hambre, la sed y la autopreservación, son necesarios para la supervivencia del individuo. Por último, está el deseo de placer que Freud consideraba el factor más importante en el desarrollo de la personalidad.
Cómo está estructurada la personalidad. Freud supuso que la personalidad se conforma alrededor de tres estructuras: el ello (id), el yo (ego)y el superyó (superego). El ello es la única estructura presente al nacer y es totalmente inconsciente. En opinión de Freud, el ello consta de todos los impulsos y deseos inconscientes que continuamente buscan expresión. Opera de acuerdo con el principio de placer, es decir, trata de obtener placer inmediato y evitar el dolor. Tan pronto como surge un instinto, el ello busca gratificarlo. Sin embargo, como el ello no está en contacto con el mundo Io real, sólo tiene dos formas de obtener gratificación. Una es a través de las acciones reflejas (como toser) que alivian las sensaciones desagradables de una vez. La otra es la fantasía, a la que Freud se refería como la satisfacción del deseo: una persona se forma una imagen mental de un objeto o situación que satisface en parte el instinto y alivia el sentimiento incómodo.
La satisfacción del deseo ocurre más a menudo en sueños y ensoñaciones, pero también adquiere otras formas. Por ejemplo, si alguien lo hace enfurecer y usted pasa la siguiente media hora imaginando las cosas brillantes que pudo decir o hacer para desquitarse, está practicando una forma de satisfacción del deseo.
La concepción freudiana de la personalidad a menudo se describe como un iceberg para ilustrar la forma en que gran parte de los trabajos de la mente ocurren por debajo de la superficie.
Las imágenes mentales de este tipo proporcionan alivio efímero, pero no satisfacen por completo la mayoría de las necesidades. Pensar en estar con el ser amado es un pobre sustituto para el hecho de estar realmente con esa persona y no produce tanto placer. Así que el ello, por sí mismo, no es muy eficaz en la gratificación de los instintos. Debe vincularse con la realidad si quiere hacer un mejor trabajo para satisfacer las necesidades, y el vínculo del ello con la realidad es el yo.
Freud concibió al yo (ego) como el mecanismo psíquico que controla todas las actividades de pensamiento y razonamiento. El yo opera en parte de manera consciente, en parte de manera preconsciente y en parte de forma inconsciente. ("Preconsciente” refiere al material que no se encuentra actualmente en la conciencia pero que pude recordarse con facilidad.) El yo obtiene información acerca del mundo externo a través de los sentidos y busca la satisfacción de las pulsiones del ello en el mundo exterior. Pero en lugar de actuar de acuerdo con el principio del placer, el yo opera de acuerdo con el principio de realidad: por medio del razonamiento inteligente, el yo trata de demorar la satisfacción de los deseos del ello hasta que pueda hacerse de manera segura y exitosa. Por ejemplo, si una persona tiene sed, el yo intentará determinar cuál es la mejor manera de obtener algo para saciarla de manera efectiva y segura.
Una personalidad que sólo constara de yo y de ello sería totalmente egoísta. Se comportaría de manera eficaz pero poco sociable. La conducta plenamente adulta es gobernada no sólo por la realidad sino también por la moralidad, es decir, por la conciencia del individuo o los estándares morales que éste desarrolla a través de la interacción con padres y con la sociedad. Freud denominaba superyó (superego) a este guardián moral
EL superyó no está presente al nacer. De hecho, los niños pequeños son amorales y hacen cualquier cosa que sea placentera. Sin embargo, al madurar asimilamos, o adoptamos como propios, los juicios de nuestros padres acerca de lo que es "bueno" y "malo”. Con el tiempo, las restricciones externas impuestas por nuestros padres son sustituídas por nuestras propias restricciones internas. El superyó, que a la larga actúa como conciencia, se encarga de la tarea de observar y guiar al yo, de la misma manera que los padres observaron y guiaron al niño. Este pasaje de lo externo a lo interno se consolida con la resolución del complejo de Edipo (en otras entradas hablaremos de ello)
Al igual que el yo, trabaja en los niveles consciente, preconsciente e inconsciente.
De acuerdo con Freud, el superyó también compara las acciones del yo con un yo ideal de perfección y luego recompensa o castiga al yo en consecuencia. Por desgracia el superyó es en ocasiones demasiado severo en sus juicios. Por ejemplo, un artista dominado por un superyó punitivo puede darse cuenta de la imposibilidad de llegar a igualar a Rembrandt y, desesperado, renunciar a la pintura.
Bibliografía: Charles G. Morris, Alebert A. Maisto, "Psicologia", Edit.Pearson Educación, Mexico, 2005
Desde la época de Platón y Aristóteles, la gente se ha preguntado acerca de la conducta humana y los procesos mentales. Pero no fue sino hasta finales de siglo XIX que se empezó a aplicar el método científico a las preguntas que durante siglos habían des¬concertado a los filósofos. Sólo entonces la psicología se constituyó como una disciplina científica formal, separada de la filosofía, colocándose los cimientos de la "nueva psicología", es decir, la ciencia de la psicología.
La “nueva psicología”: Una ciencia de la mente
La historia de la psicología puede dividirse en tres etapas principales: el surgimiento de la ciencia de la mente, las décadas conductistas y la "revolución cognoscitiva". Veamos la primera ahora.
Wilhelm Wundt: Estructuralismo
Por consenso general, la psicología nació en 1879, el año en que Wilhelm Wundt fun¬dó el primer laboratorio de psicología en la Universidad de Leipzig en Alemania. A los ojos de los demás, un laboratorio identificaba un campo de indagación como "ciencia". Al inicio, Wundt no atrajo mucha atención; sólo cuatro estudiantes asistieron a su primera clase. Sin embargo, para mediados de la década de 1890 sus clases estaban totalmente saturadas. A Wund le interesaba estudiar la mente humana o conciencia, decía que ese debía ser el objeto de estudio de la nueva psicología e identificó un método central para su estudio: La introspección.
En sus experimentos ideó situaciones cuidadosamente controladas, como por ejemplo estudiar el tiempo de reacción de las personas frente a estímulos luminosos. En estos experimentos entrenaban a las personas a informar acerca de sus sensaciones. Estos informes eran cuidadosamente registrados.
Através de la introspección Wundt identificó dos elementos básicos de la vida mental: Las sensaciones y los sentimientos.
Titchener, uno de los alumnos de Wundt, manifestaba que los psicologías debería analizas las experiencias complejas en términos de sus componentes más simples, de esta manera se buscaba los elementos más fundamentales (sensaciones, pensamientos, imágenes), o “átomos” de la conciencia.
Esta idea de psicología llamada estructuralismo partía de la idea de que inclusos las manifestaciones o sentimientos más complejos podían reducirse a esos elementos simples, la conciencia desde este punto de vista era una especie de mosaico.
Wundt empezó a tratar de explicar la experiencia inmediata y a desarrollar maneras de estudiarla científicamente, aunque también creía que algunos procesos mentales no podían estudiarse mediante experimentos científicos. Wundt otorgó un lugar central a la atención selectiva, el proceso por el cual determinamos a qué vamos a atender en un momento dado. Para Wundt, la atención es controlada activamen¬te por las intenciones y los motivos, lo que dio lugar al uso del término voluntarismo para describir su visión de la psicología.
William James y el funcionalismo
Uno de los primeros académicos que cuestionó el estructuralismo fue el estadounidense William James. Cuando joven. James sostenía que los "átomos de la experiencia" de Titchener, es decir, sensaciones puras sin asociaciones, simplemente no existían en la experiencia de la vida real, “nadie”, escribió, "ha tenido nunca una sensación simple por sí misma". Nuestra mente constantemente entreteje asociaciones, revisa la experiencia, se activa, se detiene, avanza y retrocede en el tiempo. James argumentaba que las percepciones, emociones e imágenes no pueden separarse; la conciencia fluye en una corriente continua.
James analizó la forma en la que los individuos luchan por adaptarse a un mundo complejo y cambiante. En esta lucha es de central importancia la formación de los hábitos (formas regulares de implementación de respuestas en el mundo social). Trabajó con distintos grupos de personas, abriendo así el camino para el desarrollo de las distintas ramas de la psicología.
Wundt consultado por la obra de James comentó: “Es literatura, es bello sí, pero no es psicología”
Asi fueron los inicios de la psicología como ciencia independiente, pero la historia sigue, esto es solo el principio en otras entradas seguiremos hablando de la evolución de la psicología
Etimológicamente la palabra psicología proviene del griego PSYCHE, que significa alma y LOGOS, ciencia o estudio. Es decir, que es la ciencia que ese encarga del estudio del alma.
Actualmente, si nos remitimos a la bibliografía sobre el tema, todos concuerdan en definirla como la ciencia que estudia la conducta (también llamado comportamiento humano) y la personalidad del ser humano dentro de un contexto social y cultural que lo determina.
La disciplina abarca todos los aspectos de la experiencia humana, desde las funciones de la mente hasta el desarrollo de los niños, desde cómo los seres humanos y los animales sienten, piensan hasta como aprenden a adaptarse al medio que les rodea. La psicología moderna se ha dedicado a recoger hechos sobre la conducta y la experiencia, y a organizarlos sistemáticamente, elaborando teorías para su comprensión. Estas teorías ayudan a conocer y explicar el comportamiento de los seres humanos y en alguna ocasión incluso a predecir sus acciones futuras, pudiendo intervenir sobre ellas.